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«La ciencia lo confirma: los perros pueden experimentar ansiedad»


Los avances científicos nos han permitido replantearnos la relación que tenemos con otros animales domésticos, tales como perros y gatos. Uno de los descubrimientos que han permitido comprenderlos mejor, se realizó en Cambridge hace más de 10 años: ambas mascotas tienen la capacidad física de tener conciencia.

Desde entonces han surgido numerosas teorías sobre el estrés y otros problemas que se consideraban anteriormente como propiamente humanos. Uno de los padecimientos que al parecer compartimos con los perros es la ansiedad.

“La ansiedad se pone en marcha cuando el perro tiene una expectativa de que algo malo va a ocurrir. Esto hace que se active el sistema nervioso simpático, responsable de las respuestas del organismo ante situaciones peligrosas o estresantes y de que el animal manifieste una conducta intensa.

“Cuando la ansiedad es patológica, los síntomas que podemos encontrar son un continuo estado de alerta, hiperactividad, lamido excesivo, caída del pelo, problemas digestivos, aullidos, temblores, gemidos, ladridos excesivos, miedo exagerado, agresividad y comportamientos destructivos que pueden aumentar cuando se quedan solos”, señala Nuria Máximo, catedrática de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, España.

Los detonantes de la ansiedad canina pueden variar, pero entre algunos de ellos se encuentran entornos estresantes, regaños o malos tratos por parte de los humanos, la sensación de quedarse solo mucho tiempo o incluso habitar en espacios inadecuados.

¿Cómo atender la ansiedad en los perros?

De acuerdo con la experta, la ansiedad prolongada en los perros podría incluso derivar en problemas gastrointestinales y la prevalencia de ciertos tipos de cáncer, por lo que debe tomarse muy en serio.

“El primer paso para abordarla, una vez diagnosticada por el veterinario, es la terapia conductual, dirigida por un especialista en comportamiento o etólogo. Solo si el caso particular lo requiere, recurriríamos a la administración de medicamentos, controlada también por un veterinario.

“Podría compararse a la intervención del psicólogo y el psiquiatra en humanos: mientras que el primero es un experto en comprender la conducta, el psiquiatra se ocupa de las enfermedades mentales y su tratamiento farmacológico”, detalla Máximo.

Otras actividades que pueden ayudar a un perro que padece ansiedad es reforzar su confianza, mostrarle la forma correcta de lidiar con esos problemas y demostrarle que, aunque debas salir a trabajar, siempre volverás a casa.


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